martes, 22 de noviembre de 2011


Ser músico es un mezcla de placer y responsabilidad. El placer va inmerso en el hecho de poder expresar diversidad de formas, texturas, colores y aromas con una gama interminable sonidos. La responsabilidad radica en el hecho concreto de ser un compromiso con el arte mismo, con la cultura, con las expresiones urbanas o autóctonas, según sea el caso, y, no por último menos importante, el compromiso consigo mismo, donde las ideas y el sentimiento van de la mano con las notas y silencios que emanan de un instrumento musical. Por otro lado, ser músico es casi que una bendición divina, una forma de poder experimentar como el alma vuela y se expresa de manera clara, sincera, dibujando expresiones en el aire que transporta sonoridades. Los músicos se encuentran en diversos lugares del planeta liberando los sonidos que mueven al mundo a través del universal lenguaje que representa la música, buscando siempre alegrar y llenar espacios con los maravillosos colores de las siete notas.




Feliz Día del Músico. 

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